Anónimo
Recuerdo bien aquella tarde,
en el que temeroso pasabas por aquella calle.
CreĆas no hacerte notar,
pero tu atractivo era necesario admirar.
Cada paso suave y lento,
me atraĆa mĆ”s cerca de ti estar.
Al irme acercando,
la timidez iba aumentando.
Idea no tenĆa de que decir,
mucho menos sabĆa cómo actuar.
Lo que realmente tenĆa presente
era que, realmente te querĆa hablar.
Finalmente me decidĆ.
Pasos firmes pero temerosos,
cada vez mƔs cerca de tus dulces ojos.
Entablamos un pequeƱo diƔlogo,
algunos minutos se nos brindaron.
El malvado tiempo, como siempre,
acortó de manera perversa
los segundos de nuestro tema.
La despedida se dio lugar.
Conocerte fue mi perdición.
Cambiar mi actuar y pensar
lograste sólo con tu personalidad.
Me fascinó tu manera de mirar,
un ser autƩntico y real.
Ahora los demƔs critican
sin saber, sin idea tener,
lo que es amar de manera distinta,
amar sin miedo a la sociedad.
Lo que para nosotros ha llegado a ser normal,
en otros lugares es hasta ilegal.
Importancia no dimos a esto,
vida sigue, vida continua,
nunca se termina de callar bocas.
Nuestra historia siguió,
una vida juntos empezó.
Y cada momento, cada segundo,
el amor solamente creció.
Comentarios nos sobraron,
miradas extraƱas no faltaron.
Pues nadie comprendĆa,
lo que era amar de manera distinta.
Sin comprender me encuentro aĆŗn,
¿hay una manera correcta de amar?
Si se supone que el amor es libertad.
Una vida entera no nos basta
para encontrar una manera de amar,
que podamos llamar normal.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario